jueves, 11 de octubre de 2007

Ensayo

El valor de la lectura.

En el presente ensayo nos vamos a enfocar a desglosar los principales ejes de nuestro diagnóstico que son: el maestro, los padres, el gobierno y el niño, para así poder mostrar la importancia de cada uno de estos actores y su influencia dentro de la cultura de la lectura.



El entorno de la lectura es una construcción cultural y para transmitir esta cultura nos disponemos a utilizar nuestro principal instrumento, el lenguaje. Aunque las imágenes, en un mundo como el nuestro, han cobrado una importancia relevante como fuente de socialización y, con ello, el desarrollo de nuevas habilidades para el reconocimiento de un renovado lenguaje icónico, la palabra impresa sigue formando parte esencial de los procesos de comunicación y un elemento básico para la información. Sea acompañando a una imagen como eslogan impactante o en textos informativos o narrativos, la palabra es la fuente que nutre el proceso de socialización con el que interiorizamos las normas, creencias y pautas de conducta aceptadas por nuestra sociedad. Sin duda, tal vez sea este el factor más relevante de la importancia de la lectura.

La lectura como fuente de socialización, puede suponer el mantenimiento del orden establecido sin trabas críticas, pero también puede formar un individuo más crítico y libre, que no acepte sin más lo que se le impone. No es casual que los gobiernos autocráticos teman a los lectores y hagan hogueras de libros para destruir un instrumento de revolución; los nazis quemaron libros, las dictaduras persiguen a los intelectuales y prohíben la edición y la lectura de determinados libros; en la memoria de muchos españoles se encuentran las vivencias sobre la prohibición de leer a muchos autores y la exigencia de leer textos moralistas y de formación nacional. Y es que, efectivamente, leer puede ser un instrumento de sometimiento o una afirmación individual que nos puede hacer libres, solidarios, críticos e independientes. No se puede controlar al que lee libremente, tal es el caso de los indígenas mexicanos que se encargan de labrar la tierra, por lo tanto el gobierno no tiene el interés de preparar académicamente a estas personas por la conveniencia de que sigan realizando esa labor.

El lector descubre a través del texto otras realidades y puede llegar a interpretar de forma crítica la suya propia. De esta manera, no puede controlarse el orden establecido, lo que pone en peligro el sometimiento del individuo a las instancias de poder: instituciones, ideologías políticas o religiones. Por ello, aún hoy, no es extraño observar lugares donde se quiere controlar la lectura y actitudes contradictorias en algunas instancias de poder que, mientras recomiendan la lectura, no ponen los medios necesarios para facilitar y generalizar los comportamientos lectores; pues la lectura generalizada y libre, supondría personas más formadas, más críticas y, sin duda, más independientes.

Pero la lectura y la escritura son fenómenos construidos socialmente, a los que se les añade una serie de capacidades que han de tener un valor social, con un significado cultural dentro de su contexto. Por ello, el proceso lector no se reduce a saber leer y escribir, sino que también son sus objetivos la adquisición del razonamiento abstracto y del pensamiento independiente y crítico.

En nuestra sociedad, por mucho que se trate de fomentar la lectura placentera, a la actividad lectora se le suele dar importancia por su dimensión instrumental. La lectura suele asociarse con la actividad intelectual, con el aprendizaje, con el estudio y, básicamente, con la transmisión de información y la adquisición de conocimientos. Pero también existe, aunque no de forma tan mayoritaria como deseáramos, la idea que asocia la lectura con el entretenimiento, refiriendo a su carácter relajante y de ocio agradable. Así pues, podemos diferenciar la lectura instrumental, que se hace para obtener información (aprender, estudiar, saber el funcionamiento de algo,…), de la lectura ociosa, por el hecho de que la última se elige de forma libre y voluntaria, con el objetivo de leer por leer, por entretenimiento y autosatisfacción, aunque también pueda aportar conocimiento sin que, en ningún caso, éste sea su objetivo primordial.

Podemos preguntarnos si la lectura es una actividad imprescindible cuando un número considerable de personas, en torno a la mitad de la población, no leen y no parece que ocurra nada. El éxito social no depende del nivel cultural. El éxito social pasa por el consumo y la lectura queda relegada en un segundo plano, como conducta individual, que sólo realizan las minorías. Nuestra cultura tiene su base en la economía y los medios de comunicación nos venden modelos de conducta basados en el consumo y en actitudes superficiales.

Los lectores no son modelos sociales. Sin embargo, un hogar con libros sigue siendo más distinguido. Para que una persona se motive en el desarrollo de sus hábitos lectores es necesario que interprete la lectura como un hecho cultural relevante y como una destreza individual importante; pero el significado social se define en términos culturales, no individuales. Por ello, el que el lenguaje escrito y la lectura sean relevantes para el niño, dependerá de la comunidad de referencia. El niño formulará interpretaciones sobre el lenguaje escrito, su naturaleza y propósitos, basándose en la interpretación ofrecida por los otros, indicando con su actividad la importancia de estas acciones, para el funcionamiento adecuado en la sociedad a la que pertenece.

Por ello, para desarrollar el valor de la lectura es necesario generar un modelo social donde ésta tome sentido. Si la construcción del lector es una acción social, todos somos responsables. Debemos entender que la lectura incurre a su vez sobre los sujetos de forma individual y sobre la sociedad en su totalidad; construyendo individuos más formados, mejora la sociedad.

Para nosotras lo ideal sería que el adulto despertara su propio interés por la lectura y así que sea capaz de transmitir a los niños el encanto de leer y de hacer del encuentro una situación placentera. Recordemos que lo primero es el deseo de leer y el disfrutar de la lectura, los aprendizajes son complementarios al propio acto lector.

Como sabemos, los niños tienen que adquirir la cultura de su entorno, tienen que asimilar los valores que marcarán sus pautas de comportamiento para construir un estilo de vida. Ese proceso de aprendizaje se realiza a través del modelaje, los niños harán lo que vean hacer a sus mayores, serán sus modelos a seguir e imitar. En un principio serán sus padres, pero pronto entran en juego otros agentes de socialización, actuando también como modelos en este proceso. La lectura por sí misma tiene valor es algo innegable e indiscutible.





“LOS LIBROS SON LOS ARQUITECTOS DE LOS GRANDES HOMBRES DE LA HUMANIDAD”

2 comentarios:

KiaraKaiba dijo...

Que gran ensayo, disfrute mucho leyendo.
Gracias.

Ameba dijo...

che este ensayo es tuyo?... pregunto porque me sería muy útil para justificar un futuro proyecto mio. Es mas si tienes fuentes podrías facilitarmelas?
saludos